01 julio 2013

Malos tiempos (también) para la Naturaleza

Es evidente. La Naturaleza y el medio ambiente, que tantas veces no tuvieron otra consideración que la de obstáculo para los gobernantes que querían y quieren rehacer (o deshacer) el mundo "a su imagen y finanzas", no han corrido mejor suerte que otros derechos sociales y bienes del patrimonio común, en medio de esta oleada de regresiones (o re-agresiones) perpetradas con la excusa de la crisis. A escala institucional han quedado reducidos a subsección pobre y florero, y supeditados a todo lo demás, dentro de consejerías y ministerios. Políticamente, se está procurando a conciencia eliminar todo resto de limitación al puro interés económico: eliminación del Observatorio de la Sostenibilidad, y con él sus comprometedores informes sobre lo que está pasando; promulgación de la regresiva Ley de "desprotección" de Costas; descatalogación de espacios protegidos; alquiler de montes públicos; propuestas de privatización de parques y aguas; por no hablar del desmantelamiento de las energías renovables en beneficio de térmicas y nucleares; etc. Destaca además el vaciado de fines y contenido del procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental, esa directiva de la Unión Europea que pretendía garantizar la compatibilidad de nuestras actividades y uso del territorio con la conservación de la biodiversidad, los recursos y ciclos naturales, el patrimonio histórico-artísico e incluso el entorno social y la salud de las personas. Molestaba; aún conseguía poner freno a algunas barbaridades, o al menos dejaba en evidencia que lo eran con incómodos estudios que acababan por salir a la luz pública. Ahora se trata de reducir esa evaluación del impacto de nuestras actividades más agresivas a un mero trámite a resolver en unas semanas. Como esos permisos para calzarse una escopeta y salir al mundo a disparar que se dan simplemente con pagar la revisión médica. Porque públicamente se ha renegado de la famosa "burbuja inmobiliaria", pero en la práctica se está preparando el marco para volver a las andadas en cuanto sea posible. Pero con una libertad para depredar el territorio, sin prácticamente barreras ya, como no la ha habido en todo el periodo democrático. También en esto vuelve la burra al trigo. 

Y si de la triste y premeditada precarización de la investigación ya se ha dado a conocer bastante, todavía habría mucho que contar de todo cuanto se refiere a la gestión y conservación de la Naturaleza y la biodiversidad. Presupuestos al mínimo, los mayores esfuerzos se limitan a lo puramente cosmético. La nota o la rueda de prensa sustituyen a la verdadera acción. Que parezca que se hace, pero sin hacer nada, o precisamente todo lo contrario... Sí, esta tendencia ya viene de lejos. Se incorporó el lenguaje conservacionista al discurso político pero no la práctica en la gestión política y administrativa. Y ahora se ha multiplicado exponencialmente.

En este contexto, y siguiendo la espiral que viene padeciendo la prensa en su conjunto, la información sobre Naturaleza y medio ambiente en los medios de comunicación también ha entrado en barrena, precisamente ahora que tan necesario es que fluyan las noticias sobre lo que está pasando. Pero un vistazo a esta situación, a lo que tradicionalmente ha compuesto la información sobre Naturaleza en los medios, y los fines con que nace esta columna o blog, más sus instrucciones de uso, serán el tema de una próxima entrada.