29 junio 2014

El lince ibérico en la cuneta

Otro lince ibérico acaba de morir atropellado en la carretera. Ya van doce en este medio año. Camino de sumar muchos más que ese triste récord de catorce linces atropellados en 2013, cuando se triplicó la mortalidad de la especie por esta causa. Esto supone que en año y medio hemos arrollado en las carreteras nada menos que al 8% de la población mundial del felino más amenazado del planeta. Y lo más triste es que se trata de un problema previsible y, por tanto, evitable. La mayoría de las muertes por atropello se concentran en cuatro puntos negros de las carreteras andaluzas. Cuatro puntos que hace meses que la organización conservacionista WWF está solicitando, recogida de firmas incluidaque sean corregidos tanto al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente como a los titulares de estos tramos viarios: el Ministerio de Fomento y la Consejería de Fomento de la Junta de Andalucía.


Las medidas de corrección son sencillas, y más económicas que muchas de las actuaciones habituales de mantenimiento de las carreteras. Se trata de habilitar y acondicionar pasos seguros para que el lince pueda cruzar estos tramos sin tener que aventurarse en la calzada, reparar vallados perimetrales para dirigir a estos animales hacia los pasos, desbrozar las cunetas para que el felino tenga visibilidad e instalar señalización de advertencia a los conductores para que aminoren la velocidad. 


Sin embargo, ni los Ministerios ni la la Consejería están tomando cartas en el asunto. Se han invertido cientos de millones en la conservación del lince ibérico, y se sigue actualmente -con el programa Iberlince, que tiene por objetivo crear nuevas poblaciones de este felino- y no son capaces de tomar estas sencillas medidas para frenar uno de los sumideros más fácilmente evitables por los que se nos está extinguiendo esta especie globalmente amenazada. Se está criando al lince en cautividad para intentar reconstruir poblaciones desaparecidas y ya son más los linces atropellados en año y medio que todos los que han nacido esta temporada dentro del programa de cría en cautividad. De fondo, la falta de conexión y de comunicación entre administraciones ambientales y administraciones encargadas del mantenimiento y gestión de carreteras. Compartimentos estancos que no admiten "injerencias" de los del despacho de enfrente. Que no les vengan "los de medioambiente" a decirles lo que tienen que hacer, que eso no es su responsabilidad. Y que "los de medioambiente" no les toquen las carreteras, ni siquiera poniéndoles "cartelitos", que las carreteras son suyas.

Y el lince ibérico, mientras tanto, tirado en la cuneta. Cada día más cerca de la extinción.



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