21 junio 2014

La desertificación, ya tal

Esta semana se celebró -o más bien se supone que se celebraba- el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía. En este país simplemente, como cada año, se desempolvaron y reutilizaron las notas de prensa y noticias dedicadas al mismo día los años anteriores, se repitieron idénticas declaraciones, se preguntó a los mismos expertos, que vinieron a decir lo mismo… Y ya está. Hasta el año que viene. Total, poco ha cambiado de un año a otro, puesto que el esfuerzo gubernamental por atajar este grave problema socioeconómico y ambiental ha sido el mismo. En 2008 se aprobó, con cinco años de retraso, el Programa de Acción Nacional de Lucha contra la Desertificación. Desde entonces, ya saben: crisis/estafa devenida en coartada para el desmantelamiento de  los servicios públicos, defenestración de la investigación y de la I+D+I, purga de investigadores que protestan, “impulso” a la emigración de jóvenes que pretendan tener alguna vez oportunidad de hacer ciencia e investigación, recortes y más recortes presupuestarios, etc. 


Al fin y al cabo, España sólo es el país europeo más afectado por la desertificación, con cerca de un 40% de su superficie en riesgo de sufrir este fenómeno. Así que el Gobierno zanjó la "celebración" con una simple nota de prensa del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, mencionando generalidades y recordando que, ya si eso, se ha previsto una inversión de 18 millones para restaurar tierras afectadas por incendios forestales de 2012 y 2013. No se concreta ni se pone fecha a ninguna otra medida. Ni tampoco se entra en aquello de para cuántos árboles y arbustos plantados realmente sobre el terreno dará lo que quede de esos 18 millones una vez restadas las numerosas partidas incluidas en ese presupuesto que no van destinadas directamente a eso. Ni qué porcentaje de las técnicas empleadas sobre el terreno dentro de dichas actuaciones agravarán los procesos erosivos que se pretenden paliar en lugar de detenerlos, como la extendida costumbre de retirar la madera quemada antes de que pasen dos años tras el incendio, el uso de maquinaria pesada y de métodos de preparación del terreno como los subsolados, etc.


Pero, ¿realmente no se hace nada respecto a la desertificación desde los estamentos gubernamentales? Al contrario. Con esta actitud están consiguiendo reducir el problema a una simple noticia en los medios una vez al año. Y hacer creer a la opinión pública que se están tomando medidas efectivas para solucionarlo. Cuanto más silenciado y menos percibido como problema prioritario por la sociedad, más excusas tienen para no intervenir. Porque no se trata sólo de detener el "avance del desierto", de la erosión o de los incendios forestales, como parece sugerir equivocadamente, y ellos han sabido aprovechar, la propia palabra "desertificación" -y que por ello se ha propuesto que sea cambiada por otra-. Sino que se trata de un proceso mucho más complejo, que se refiere a la degradación y pérdida del suelo fértil y de la cubierta vegetal, entre cuyas causas también se encuentran las malas prácticas agrícolas, ganaderas y forestales, incluso mineras; la negligente gestión del agua y la ocupación y cimentación/asfaltización del suelo fértil por ampliación de las zonas urbanas, las nuevas urbanizaciones y la proliferación de infraestructuras, como por ejemplo las viarias. Es decir, la lucha efectiva contra la desertificación en sentido estricto, para detener la degradación de los suelos tal y como viene definida por la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, consistiría, en gran medida, en poner freno a las políticas desarrollistas insostenibles impulsadas por los propios gobernantes desde las instituciones del Estado, de las Comunidades Autónomas y aun desde los municipios y provincias.



1 comentario:

Anónimo dijo...

Tienes razón, Victor, en este país se sigue considerando la desertificación como un problema menor e incluso a algunos les viene muy bien para conseguir tierras baratas por ser secarrales en los que poder plantar grandes urbanizaciones.....Te lo digo yo que desde mi puesto de trabajo intento despertar conciencias adolescentes ante este problema. Gracias por tu artículo