13 junio 2014

La verdad sobre los "ataques" de buitres al ganado

De nuevo saltan a la prensa regional, en esta ocasión en Salamanca y Extremadura, las noticias de "ataques" de buitres al ganado vivo. Artículos donde el periodista toma al pie de la letra lo que el ganadero o el sindicato de turno le cuentan en caliente, sin contrastarlo mínimamente, sin buscar la opinión de expertos y procurando además darle al titular y al contenido el mayor alarmismo posible. La verdad es lo de menos, cuanto más impactante más audiencia, ¡qué importan las consecuencias! ¿Se plantea siquiera el periodista que así alimenta una falsa leyenda negra en torno a los buitres -especies protegidas y amenazadas, por cierto- y una animadversión hacia estas aves que no pocas veces llega a desembocar en el ilegal uso de cebos envenenados para acabar con ellas?


Con frecuencia se acompaña estas noticias con la afirmación de que los buitres "se han vuelto depredadores" de repente, y en ocasiones se hace referencia a informes del veterinario que "certifican" el ataque. Por supuesto, el ganadero o el sindicato piden a la vez que se les indemnicen los daños o bien (o simultáneamente), que se les permita arrojar el ganado muerto al campo como se ha hecho siempre, en lugar de estar obligados a pagar por su recogida a empresas dedicadas a ello, para que así a los buitres no les falte el alimento y no tengan que "atacar". 


Veamos qué hay detrás de todo ello:


- Los buitres son aves carroñeras; es decir, que se alimentan de presas muertas. Pero también tienen la capacidad de rematar animales moribundos o que han quedado inmovilizados - y próximos a morir- por alguna herida, enfermedad u otro accidente. Esto incluye los problemas en los partos, cuando, por falta de precaución y adecuada vigilancia del ganadero, la vaca u otra res da a luz en el campo sin ser atendida y ocurre una complicación. Se ha observado que se han realizado en los últimos tiempos muchos cruces de vacuno que favorecen el atascamiento del ternero al nacer, debido al cruzamiento de vacas con toros de razas más corpulentas, con lo cual el ternero prácticamente no cabe por la apertura natural de salida, condenando a ternero y madre a morir si no son atendidos por el ganadero. 


- Cuando los buitres rematan a un animal moribundo, enfermo o accidentado o con un parto problemático, como han hecho siempre, los resultados de una autopsia convencional muestran que el animal estaba vivo antes del ataque, aunque sin precisar que iba a morir igualmente. Los buitres tan sólo evitaron la agonía. 


- Ganaderos y sindicatos denuncian como "ataques" tanto estos casos como los de ganado que fue devorado una vez encontrado muerto. El veterinario habitual de la explotación ganadera no tiene reparos, en no pocos casos, de prepararle a la carta un "certificado" del ataque a su cliente.


- En cuanto la administración, como sucedió en Navarra, regula las reclamaciones para acceder a la compensación de daños, estableciendo que sean veterinarios independientes quienes estudien cada caso y obligando a pagar los costes al denunciante cuando se demuestre que la denuncia es falsa, el número de denuncias de "ataques" de buitres al ganado se reduce drásticamente.


- Pero no sólo la picaresca de intentar cobrar indemnizaciones por ganado muerto por causas ajenas a los buitres ha sido la razón de estas falsas denuncias. A veces, el ganadero ha creído realmente, de buena fe pero sin fundamento, que el ataque era cierto. En otros casos se aprovecha la falsa denuncia para intentar conseguir otros beneficios económicos, como pedir que se les deje verter los restos de ganado muerto en el campo en lugar de tener que pagar por su retirada, petición que últimamente está tan en boga entre algunos sindicatos agrarios (y que yo comparto, pero es otro tema). Para apoyar esta petición hay algún dirigente sindical que no ha dudado en afirmar sobre los ataques de buitres barbaridades como que "si una persona mayor se hubiera caído al suelo, no sabemos lo que hubiera pasado...". Incluso, en ciertas comarcas, se llegaron a denunciar repentinamente numerosos ataques de buitres en cuanto se planteó la posibilidad de no instalar parques eólicos por su impacto sobre las poblaciones locales de buitres. Cómo iban a ser "malos" los molinos, con el dinero que dejan a los propietarios locales y a los ayuntamientos, si sólo iban a interferir con los buitres, que son mucho más malos para el ganado...


Sin embargo, las administraciones ambientales, lejos de desmentir públicamente las falsas noticias de ataques de buitres al ganado que aparecen periódicamente en los medios, prefieren callar, dejarlo pasar, dejar que el tiempo diluya la protesta, evitar la conflictividad con ganaderos y sindicatos agrarios que tanta fuerza tienen en el medio rural, no mosquear al votante. Y así contribuyen, como los propios interesados, como el periodista de escasa ética, desinformado y desinformante, a que vaya instalándose esa falsa creencia y, con ella, el desprecio hacia los buitres, hacia estas joyas de la fauna ibérica que tantos servicios gratuitos nos prestan, y que tanto dinero ahorran al ganadero cada año al librarle de cadáveres de animales y de las epidemias que dichos restos podrían transmitir. En realidad, deberían estarles agradecidos.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena por este excelente y muy acertado articulo.

nikitonipongo dijo...

aquí ya sabemos quienes son los verdaderos buitres!!