24 octubre 2014

Clamor por los parques nacionales

Ayer se hizo visible en las redes sociales un clamor masivo en defensa de nuestros parques nacionales. Que durante todo el día #DefiendoMisParques fuese trending topic, encabezando durante gran parte de la jornada la lista de España va mucho más allá de una simple demostración puntual de ciberactivismo. Se trata de la punta del iceberg. De un iceberg que aflora con la gota que colma el vaso que han supuesto las enmiendas al nuevo proyecto de Ley de Parques Nacionales, presentadas en el Senado el pasado día 20 de este mes por el Grupo Parlamentario Popular, que, de aprobarse, supeditarían las limitaciones y medidas de protección al interés particular, vaciando así de contenido la propia figura de protección del interés general que es un parque nacional. Un iceberg que por debajo se ensancha enormemente, alimentado por el ingente continuo de  medidas gubernamentales contrarias a la salvaguarda del medio ambiente, el patrimonio natural y el desarrollo sostenible impulsadas y desarrolladas durante esta legislatura -aunque algunas se iniciaron en 2010-. Tales como el desmantelamiento de las energías renovables, la Ley de Costas, la desactivación de la legislación de control del Impacto Ambiental, las autorizaciones para prospecciones petrolíferas, las prórrogas a las centrales nucleares/atómicas, la apuesta por el fracking o fracturación hidráulica, la persecución implacable del lobo por mero electoralismo/clientelismo, la inacción para frenar el cambio climático, la dramática dejación en conservación de la biodiversidad, el cierre del observatorio de la sostenibilidad, el desmantelamiento de la investigación, etcétera, etcétera.


En este caso concreto de la enmienda 278 al proyecto de Ley de Parques Nacionales, se pretende supeditar la entrada en vigor del régimen jurídico de protección del parque nacional a la decisión del propietario. Y ampara además cualquier derecho privado, presente o futuro, a la explotación económica y comercial del terreno y sus recursos, anteponiendo el interés privado a la protección y preservación del patrimonio común y del interés general. En la práctica, constituye un vaciado de la figura de protección del parque nacional, que quedaría en una simple marca hueca, en una declaración sobre el papel y unos carteles de señalización sobre el terreno.


El cierre de espacios al uso público para la práctica de monterías privadas en los parques nacionales de Monfragüe primero, y estos días en Cabañeros, es sólo un primer paso. Con la enmienda pretenden abrir la puerta tanto a la conversión de los parques nacionales en cotos privados de caza como a las posibilidades de recalificación y urbanización de terrenos protegidos, y explotaciones de recursos de todo tipo y sin limitación. Una "apertura de la veda" de los parques nacionales en toda regla.


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