25 junio 2015

El lince ibérico sigue en Peligro de extinción

Estos días ha corrido como la pólvora la noticia de que el lince ibérico "sale de la lista" o deja de estar "en peligro crítico". Diarios impresos y digitales, radios y TV, foros de Internet, etc. se han lanzado a contar la buena nueva con más o menos acierto y profundidad, con más o menos ensalzamiento de logros de administraciones y gobernantes, y con cierto exceso de optimismo. El resultado, en este tiempo de prisas en que solo permanece el titular -si es que se lee el resto de la noticia- corre el riesgo de quedar en un inquietante falso estado de "lo conseguimos", "ya hemos cumplido". En dos días me han "abrasado" a "¿sabes que el lince ya no está en peligro?".


Pues no es así. El lince ibérico sigue clasificado "en peligro" de extinción en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Lo que ha sucedido es que la evaluación de la población y distribución de la especie entre 2002 y 2012 ha cumplido los criterios de la UICN para pasar de estar clasificado "en peligro crítico" a "en peligro". Sin duda, bajar un peldaño en el grado de amenaza es motivo de alegría. Pero poco explicado puede dar lugar a interpretaciones erróneas. Incluso, a promover interpretaciones interesadas: a vender logros gubernamentales no muy merecidos, a emplearse como excusa para no acometer acciones de conservación pendientes, a seguir retrasando las más urgentes, a relajarse en definitiva.


Para empezar, no hay que perder de vista que la reciente reclasificación se basa en datos poblacionales que llegan solamente hasta 2012. En una especie tan amenazada y extremadamente sensible como el lince dos o tres años pueden suponer un vuelco importante para su situación. De hecho, desde 2011 la población del núcleo poblacional más importante para el lince, Cardeña-Andújar, no ha dejado de descender. Y el reciente censo oficial de 2014 pone de manifiesto que la drástica reducción del conejo, su presa principal, en Doñana y Cardeña-Andújar podría hacer reducirse los territorios de cría del lince de 78 estimados a solo 23 potenciales para este año.


Así, la nueva y virulenta cepa de la enfermedad hemorrágico-vírica del conejo (EHV) puede llevar rápidamente a una nueva debacle de las exiguas poblaciones de lince. Pero es que, además, en los cálculos para la reclasificación no se ha podido tener en cuenta, debido a que solo llegan hasta 2012, otro creciente agujero negro para la especie: los atropellos. En 2014 murieron en las carreteras 22 linces, y en lo que llevamos de 2015 otros ocho. Las medidas correctoras siguen pendientes de aplicación... Y las bajas suman y siguen en este tiempo: desde 2011 y hasta 2014 han muerto otros 17 ejemplares a causa de disparos, venenos y lazos de los cazadores furtivos. ¿Y estamos de celebración? ¿De qué, de la situación del lince en el pasado 2012? Veremos qué sucede con la evaluación de la especie para la próxima edición de la Lista Roja, cuando se tengan en cuenta los datos desde 2012... Mientras tanto, no bajemos la guardia.

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