15 agosto 2016

Dos especies condenadas con la media veda


15/08/2016. Madrugada del 15 de agosto. Las primeras luces tiñen de cálidos los herbazales dorados de estío, que exhalan un aroma a pan recién hecho. Las arboledas se llenan de trinos que aprovechan el frescor pasajero. Corretean los conejos por la linde. Aquí y allá reclaman, recién estacionados para reponer fuerzas, algunos pájaros migrantes tempranos como papamoscas, currucas estivales o aún pocos mosquiteros musicales. La bandada de palomas torcaces se agrupa en torno al abrevadero. Solamente una tórtola europea, cada vez más excepcional, acude también...

Arriba: tórtola europea (foto: Mike Pennington). Aquí: codorniz (foto: Guérin Nicolas)


De repente, el estallido de un disparo acompañado de un fogonazo rompe la canción de las aves del alba. Y otro, y otro más. Como si fuese la señal que un ejército civil armado y ampliamente repartido por los campos hubiera estado esperando, comienza el tiroteo. Y, salvo el estruendo de los disparos, el silencio de la vida. Ya no habrá paz en los campos hasta finales de mes o mediados de septiembre, según la Comunidad Autónoma.


Con autorización de las Administraciones, los objetivos de esta temporada de caza veraniega conocida como la "media veda" son el zorro, la paloma torcaz, la bravía y la zurita, el estornino pinto, la urraca, la grajilla y la corneja (según Comunidades, también gaviota patiamarilla y reidora), y, nada menos que como piezas reinas, la tórtola europea y la codorniz. Dos especies en acusado declive según han demostrado los estudios científicos para el seguimiento de sus poblaciones a largo plazo.


Como pone de manifiesto el Programa SACRE de SEO/BirdLife, la tórtola europea ha sufrido un declive del 25,4% entre 1998 y 2014, y la codorniz un 61,78% entre 1998 y 2013. Por ello, ambas especies cumplen sobradamente los requisitos para ser catalogadas como Casi Amenazada la primera y En Peligro la segunda y, en consecuencia, es necesario planificar y aplicar medidas de conservación y recuperación de sus poblaciones, entre ellas la prohibición total de su explotación cinegética, como así han solicitado buen número de asociaciones y personalidades científicas y conservacionistas.





Tendencias poblacionales de la tórtola europea y la codorniz en España. Fuente: Programa SACRE de SEO/BirdLife.

Sin embargo, el todopoderoso lobby de la caza y de los propietarios de las grandes fincas cinegéticas especializadas en ofrecer a sus clientes estas especies reinas de la caza menor, han logrado hasta ahora que las Administraciones hagan caso omiso en su mayoría a las peticiones de los científicos respaldadas por la sólida evidencia documental aportada, y que sigan permitiendo la explotación cinegética de unas especies en grave declive que resulta totalmente anacrónica en el contexto europeo. Si bien es cierto que alguna Administración regional ha aplicado moratorias o medidas como retrasar una semana la apertura de la veda para ambas especies o la disminución de cupos, pero se trata de excepciones que quedan lejos de afrontar y resolver el problema a escala estatal.


Pero es que además, durante la media veda, es sobradamente conocido, como ponen en evidencia cada año las estadísticas de los centros de recuperación de fauna silvestre, que son muchas más las especies de fauna afectadas por los disparos de las escopetas. A las especies legalmente autorizadas se suman gran cantidad de otras especies no cinegéticas o estrictamente protegidas por la ley, incluso amenazadas y en peligro de extinción, que no se libran del disparo si tienen el atrevimiento de ponerse a tiro de la escopeta de turno. El cazador legal no disparará y aun amonestará a otros compañeros si lo pretenden, pero los datos anuales de la gran cantidad de especies protegidas tiroteadas muestran que hay muchos que no lo son. Que hay muchos que no se cortan, que disparan a lo que ven porque son tan pocas, y a menudo escasas, las especies permitidas que debe aburrirles la espera o bien porque disparan a especies que erróneamente consideran sus competidoras por las presas, como lo demuestra el que más de dos terceras partes de las especies tiroteadas que entran en los centros de recuperación sean aves rapaces.



Radiografía de águila tiroteada. Los puntos son perdigones de plomo.

Y no solo se dispara a rapaces y otras especies protegidas durante la media veda (no entraremos hoy en lo que sucede en el periodo convencional de caza), sino que está demasiado extendida, como parte de la gestión (mala gestión, por ser precisos) de cotos de caza, la persecución legal e ilegal a depredadores durante el resto del año, sustentada en una mal entendida y anacrónica creencia en que así habrá mayor disponibilidad de piezas para cazar. De este modo, junto a las trampas y lazos con tope que se autorizan para el zorro y perros asilvestrados, campan a sus anchas también métodos ilegales no selectivos y sumamente peligrosos como cebos envenenados, cepos y otras trampas, destrucción de pollos, nidos y camadas, etc.


Milano negro atrapado en un cepo dispuesto ilegalmente para rapaces en un coto de Madrid.


Fuera de toda duda, y con el peso de la evidencia científica de este lado, actualmente debería prohibirse la caza de la codorniz y de la tórtola común en toda España. Si además ponemos en la balanza el resto de perturbaciones y graves afecciones a especies protegidas y amenazadas y al conjunto de las comunidades faunísticas de nuestros campos que sigue provocando la media veda y a las que se continúa sin poner remedio, lo que además hay que plantearse muy seriamente es la prohibición total y definitiva de la propia media veda.

2 comentarios:

Arjuna dijo...

Espero ver algún día con mis propios ojos la prohibición total de la caza como deporte. En mi familia castellano-leonesa hay una larga tradición de cazadores de codorniz y conozco de primera mano todos los simplones argumentos en defensa de esta actividad miserable. Pero, a la hora de la verdad, nunca he visto un cazador con una conciencia ecológica mayor que la de un botijo.
Eso sí, se quejan constantemente de que cada vez hay menos aves, como si eso no fuera con ellos, lo que siempre me provoca una carcajada amarga.

FRANCISCO TORNERO IRANZO dijo...

Enhorabuena por el artículo, se puede decir más alto pero no más claro.