07 julio 2017

Elogio del matorral

7/7/2017. Con la llegada de la temporada estival, en la que suelen producirse los incendios de mayores proporciones, este año adelantada por las condiciones climatológicas y tristemente iniciada con trágicos incendios, comienzan a surgir los vehementes llamamientos a realizar "limpiezas" de monte. Pero no a limpiar la abundante basura que hemos repartido generosamente los seres humanos por los campos y márgenes de carreteras, caminos, áreas recretivas y núcleos habitados, sino a eliminar el matorral y la vegetación arbustiva como supuesto medio para prevenir el fuego. Se esgrime, además, el lugar común del abandono del campo, de los aprovechamientos agrícolas, ganaderos y forestales, de una forma generalizada, sin apreciar que hay zonas donde dichos aprovechamientos sí pueden contribuir a diversificar el paisaje de forma compatible con la conservación del medio y facilitar la reducción de la progresión del fuego, pero que en otras muchas áreas, con pendientes medias o pronunciadas, como las de montaña, o simplemente de geografía ondulada, y aquellas de climatología más seca, el sobrepastoreo, las quemas y rozas para generar pasto y otros excesos agrosilvícolas, venían produciendo un impacto sobre el medio y los suelos, un impulso a la erosión y desertificación, completamente insostenible.


También se desconoce, o se olvida, que la eliminación de matorral es una de las técnicas más ampliamente aplicadas por las administraciones, dentro de lo que llaman "silvicultura preventiva". En ocasiones, incluso financiada con fondos europeos para la lucha contra la erosión y desertificación, con los que se elimina el sotobosque protector de los suelos, generando precisamente un aumento muy significativo de la erosión. El abandono en el monte de los montones de matorral cortado, que queda seco en piras que multiplican el riesgo de ignición, o se tritura y se esparce como si fuera pólvora, multiplica los riesgos frente al matorral vivo que con su contenido en agua dificultaba, en comparación, el inicio y el avance del fuego.


Pero es que además el matorral, los arbustos, el sotobosque, no son "suciedad" sino una parte vital de los medios forestales. En las áreas con suelos más degradados y climatologías secas, es la única cobertura que podemos esperar que proteja los suelos. Y, en la mayoría de los casos, forma parte intermedia de las etapas de sucesión o recuperación natural de la vegetación, una etapa crucial para generar el suelo y las condiciones que propiciarán la recuperación del bosque, además de formar parte, como estrato bajo, de los bosques propiamente dichos. Los matorrales son esenciales para el propio mantenimiento del suelo y de la vegetación: protegen y fijan el suelo frente a la erosión, contribuyen a frenar el agua de lluvia, evitando avenidas y facilitando la recarga de los acuíferos al "colar" el agua en el subsuelo a través de su sistema de raíces; además son la "nodriza" de los árboles, dando sombra, humedad y protegiendo del viento y la helada a las semillas y plantones de los árboles que luego se levantarán sobre el matorral. Y también son alimento y refugio vital de numerosas especies de fauna. Conviene repetir: el matorral es una pieza clave del funcionamiento de los ecosistemas forestales. Por ello, no debería pensarse siquiera en acabar con él, dejando bosques artificiales que más que bosques serían parques o plantaciones de árboles. ¿Qué quedaría para proteger entonces? Hay que evitar que "los árboles no nos dejen ver el bosque".


Esto no significa que no se pueda hacer un manejo racional del matorral: estudiando cada caso concreto, a amplia escala para planificar de forma general, pero también puntualmente, a escala local, puede ser aconsejable eliminar fajas de matorral en márgenes de ciertas pistas y carreteras, en torno a áreas recreativas, núcleos urbanos y otras zonas habitadas, etc. Pero ha de ser algo puntual y planificado, teniendo en cuenta que hay que respetar las especies protegidas y más singulares, evitar hacer los trabajos en época de cría de la fauna, no desproteger el suelo en zonas de pendiente, etc. Y no olvidando que también es posible contribuir a diversificar la riqueza florística de los matorrales y a avanzar las etapas de sucesión ecológica, como medios para favorecer unos ambientes forestales más resilientes ante el fuego y otras amenazas.


(Nota: La imagen de cabecera, la curruca rabilarga, uno de los habitantes emblemáticos de los matorrales, es de R. Crossley).

27 septiembre 2016

Detener el asedio a Doñana


27/9/2016. Doñana, el edén de biodiversidad europeo, el humedal más importante de nuestro continente, el símbolo de un mundo salvaje salvado a tiempo que considerábamos definitivamente protegido como Patrimonio de la Humanidad, está gravemente herido.


Más de mil pozos ilegales, el recorte de las aguas que alimentan a la marisma y el mal uso del recurso hídrico drenan sus arterias; más de tres mil hectáreas de cultivos también ilegales ocupan su territorio; la intensificación agrícola y el abuso de pesticidas extienden la contaminación química y orgánica; ya han comenzado las obras del proyecto que convertirá al parque en un almacén industrial de gas, un proyecto hábilmente troceado para sortear los controles legales; sigue adelante el empecinamiento en dragar el Guadalquivir, pese al rechazo de la comunidad científica, el Tribunal Supremo y las instancias europeas por su impacto ambiental y económico críticos; se ha autorizado la reapertura de la mina Aznalcollar-Los Frailes con el consiguiente riesgo de un nuevo desastre; etc.


Esta situación ha llevado a que el Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco advierta que Doñana podría ser incluida en breve en la bochornosa Lista del Patrimonio Mundial en Peligro de no aplicarse las soluciones reales y efectivas por parte del Gobierno. Y la Comisión Europea ha abierto un procedimiento de infracción contra el Gobierno por no tomar medidas urgentes para corregir la desastrosa gestión del agua en el área, que puede acabar sentando al Estado en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Asimismo, la organización conservacionista WWF ha iniciado una valiente y sólidamente documentada campaña internacional para advertir de estas amenazas, del peligro real de deterioro irreversible de esta joya única de la Naturaleza española y mundial de no actuar a tiempo, una campaña en la que se puede participar a nivel individual firmando AQUÍ.


Pero todo ello son solo los síntomas. Las causas son de mayor calado. Doñana está enferma de considerar la Naturaleza como algo ajeno en lugar del todo del que formamos parte, de olvidar la interdependencia con nuestro entorno, de  reducir los paisajes y los ecosistemas a meros escaparates que consumir como simples espectadores. Está enferma de creer que la gestión del patrimonio natural se puede dejar exclusivamente en manos de los gobernantes, de creer que éstos priorizarán el bien común y el cumplimiento de la legalidad por encima de intereses económicos y partidistas personales, de pensar que ya vendrán otros (héroes, ONGs) y lo solucionarán. Está enferma de luchas por exclusividades, desde las competencias, la gestión o la investigación a la representación del esfuerzo de conservación, cuando el diálogo y la colaboración podrían multiplicar los resultados favorables. Doñana está enferma, en fin, de dejar a la codicia devorar la sensatez de equilibrar aprovechamiento y conservación para que de verdad haya futuro.


También en esto Doñana es un símbolo: el de la relación de nuestra sociedad con la Naturaleza.

22 septiembre 2016

Identifican las zonas clave para conservar los mamíferos de España


22/9/2016. Un equipo de más de dos centenares de expertos, coordinados por la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM), acaba de publicar el inventario de Zonas Importantes para los Mamíferos (ZIM) de España (Tundra Ediciones, 2016), un volumen de casi ochocientas páginas, prologado por Miguel Delibes, presidente de la SECEM, que recoge el ingente trabajo desarrollado durante más de una década para identificar, por primera vez, las zonas clave para la conservación de las especies y comunidades de mamíferos silvestres de España. Este hito constituye una herramienta fundamental para la gestión y protección de nuestra fauna de mamíferos y sus hábitats.


Mediante la aplicación de criterios técnicos para la evaluación objetiva, se han determinado un total de 170 Zonas Importantes para los Mamíferos (ZIM) que deben ser adecuadamente protegidas y gestionadas para garantizar la conservación de los mamíferos terrestres de nuestro territorio.


Con el objetivo de frenar el declive de los mamíferos más amenazados y mejorar sus poblaciones, además de un diagnóstico global de los problemas de conservación de las comunidades de mamíferos de España, se han descrito y analizado el valor mastozoológico y otros valores naturales, así como la problemática y necesidades de conservación de cada una de estas zonas.


Una de las principales carencias detectadas ha sido la falta de protección de la mayor parte del territorio de las Zonas Importantes para Mamíferos. Tan sólo el 42% de las ZIM está amparado como Lugar de Interés Comunitario (LIC) de la Red Natura 2000. Superficie que apenas alcanza el 46% considerando todas las figuras de protección. Así pues, un objetivo prioritario señalado por este estudio es ampliar la protección legal al resto del territorio de las ZIM, preferentemente como LICs de la Red Natura 2000.


Entre los 33 tipos de amenazas analizadas, la más frecuente ha sido la destrucción del hábitat, que afecta al 87% de las Zonas Importantes para Mamíferos identificadas. La segunda son las molestias a los mamíferos causadas por actividades humanas, detectadas en el 83% de las ZIM. La tercera la urbanización del territorio, que afecta al 78% de las ZIM. La cuarta la caza ilegal, en el 77% (más del 69% con uso de cebos envenenados). Seguidas por la destrucción o degradación de riberas (77%), carreteras peligrosas (75%), sobrepastoreo (70,6%), presencia de especies alóctonas (70%), etc.


Este trabajo proporciona una base  documental imprescindible para las administraciones, a las que se insta a poner el foco en la gestión adecuada de las poblaciones y comunidades de mamíferos de estas zonas, así como de sus hábitats naturales, a fin de garantizar su mantenimiento y mejora a largo plazo.


Igualmente, este estudio es una herramienta de gran relevancia para la planificación del territorio y para la evaluación de programas y proyectos que inciden en el medio, cuyos gestores no disponían hasta ahora de un inventario detallado de las zonas vitales para los mamíferos.


Por último, para monitorizar la evolución de las Zonas Importantes para Mamíferos y la situación de sus comunidades de mamíferos y estado de conservación, se considera imprescindible revisar periódicamente el inventario, así como desarrollar más trabajo de campo en aquellas áreas del territorio de las que se carece de datos suficientes y que podrían dar lugar a la identificación de nuevas Zonas Importantes.